domingo, 21 de enero de 2024

Guía Práctica para: Bajar una Escalera


El maestro Cortázar, allá en su día, con un afán desmedido por querer solucionar uno de tantos problemas que nos encontramos en el día a día, hizo un breve manual para subir una escalera. De manera sencilla y clara, se recogían una serie de directrices que ayudaban a la ascensión por tan pintorescas estructuras; pero no pensó en que todo lo que sube tiene la mala costumbre de querer bajar (bueno, todo excepto aquel globo de helio que compraste una vez y se te escapó. Eso subía y subía y subía, y ahora debe andar por la estratósfera o Saturno, rodeado de otros globos que perdieron en su día otros niños). En definitiva, todo lo que sube tiende a bajar, pero a don Julio se le olvidó  escribir esa parte del manual, condenándonos a vivir una vida de primeros pisos o, en su defecto, superiores, pero hay muchas cosas que, si bien desde arriba se ven con otra perspectiva, a ras de suelo se aprecian otros matices. Por ello, y tras muchas expediciones y experimentos, me aventuro a desarrollar un segundo grupo de directrices para poder llevar a cabo el descenso de la escalera. 

Primero de todo, y como cosa esencial, es hallarse uno en un primer piso o superior, porque de otro modo, no necesitaría de esta guía. Si bien es verdad que pudiera usted, lector, querer descender a un sótano u otro piso inferior, no debería estar leyendo esta guía, pues se centra en el descenso desde un piso superior… pero claro, un sótano ya es un piso inferior en sí, por lo que bien pudiera servirle esta guía de ayuda. Siendo esto cierto, haga usted como que no ha leido este párrafo y pase directo al siguiente paso. 

Otro de las cosas esenciales antes de que usted lea esta guía es haber leido la guía que escribió Cortázar, pues tiene que verse como algo complementario. Si usted no ha leido esa guía, no entiendo que hace leyendo esta antes, pues sin saber subir, no tiene sentido ninguno que usted quiera bajar, no habiendo problema, ni conflicto. No habiendo conflicto, ni problema, entiendo yo que usted no requiere de estas directrices, por lo que puede dejar de leer ya. También pudiera ser que usted no tiene las pertinentes luces encendidas, por lo que le sugiero que lea la guia de “Cómo apretar una bombilla”. O bien usted está aburrido y ha recurrido a la lectura, le recomendaría entonces que tomase cualquier otro libro, aunque sea de recetas, pues esta guia no pretende entretener, sino enseñar. 

Tras estas aclaraciones, y ya estando usted seguro de que si que necesita de esta guía, continuemos con las directrices a seguir para, por fin, poder bajar una escalera. 

Remitiendo al punto primero de esta guía, una vez estemos seguros de que estamos en un piso primero o superior y que nuestra intención es bajar el tramo de escalera, pues ya no queremos estar más en ese emplazamiento, aventurémonos con el descenso. 

[ES IMPORTANTE QUE EL MÉTODO DE DESCENSO SEA POR LA ESCALERA, DE LO CONTRARIO, DEBERÍA USTED ACUDIR A LA GUIA “COMO DESCENDER EN ASCENSOR”. Siempre y cuando quiera descender en ascensor.]

Teniendo ya todo claro, ahora sí, procedamos. Colóquese, usted, en el borde del piso donde deja de estar en sentido horizontal y pase a vertical. Verá una sucesión de pequeños tramos de suelo, comúnmente conocidos como peldaños, pues ese conjunto es la escalera que usted está predispuesto a bajar. No le debe ser ajeno el concepto de escalera, porque don Cortázar lo explica en su manual. De no estar familiarizado con el concepto, permita que les presente: Lector, escalera. Escalera, lector. Y una vez hechas las presentaciones, continuemos con lo que nos atañe.

Una vez en el borde contenga su vértigo y mire hacia el final de la escalera, de ese modo podrá hacerse una idea del trayecto a abordar. Esto es importante ya que no todas las escaleras tienen el mismo número de escalones. Bien. Comprobada la longitud del trayecto y estando usted seguro de que lo que quiere es bajar, porque del contrario ya le he dicho que esta no es su guía, procedamos al descenso. 

Decida usted primeramente con que pie va a empezar el descenso. Los pies son esos apéndices de carne donde se sujeta uno los zapatos y, generalmente, se encuentran al final de la pierna, que es el troncho grande de carne que se le une a la cintura que, como su nombre indica, es donde se pone el cinturón. Tras la breve lección de anatomía (que no corresponde a esta guía, todo hay que decirlo), ha debido usted situar sus pies, por lo que podemos continuar.

Seleccione entonces uno, al que más cariño le tenga o el que más rabia le dé, el criterio es suyo. Álcelo muy ligeramente, al tiempo que lo avanza lo justo hasta que quede suspendido en el aire y déjelo caer con suavidad al peldaño continuo al suyo. Es muy importante que lo haga únicamente con un pie, de hacerlo con los dos al mismo tiempo estaría usted saltando, que es más rápido que bajarlos lentamente, sobre todo, cuando erra el salto y baja rodando. Como no queremos que eso suceda, volvamos al método más tradicional. 

Para este punto, usted ha debido de bajar un pie, por lo que solo le quedaría bajar el otro. Hay gente que prefiere bajar los escalones de uno en uno, apoyando primero un pie y luego el otro en el mismo peldaño, y los hay que prefieren bajar uno con cada pie. Hay valientes que se aventuran a bajarlos de dos en dos, de tres en tres o, inclusive, quienes llegan abajo sin pisar ni un escalón, renunciando en el proceso a alimentarse de algo que no sea sopa o puré.

Siga repitiendo esos movimientos hasta que se quede sin más escalones que bajar, ¡PERO CUIDADO! Que se haya quedado sin escalones no quiere decir que haya llegado al final de la escalera. Hay algunas, traicioneras, que tienen un pequeño remanso de suelo en tierra de nadie, conocido como rellano. Si ha llegado a uno de estos, debe buscar donde continúa la escalera. Una vez encontrado, Sitúese en el borde y repita el movimiento aprendido hasta que llegue al final.

Pudiera ser que usted notase complicado el descenso en las primeras ocasiones, pero no pasa nada, pues son muchas las escaleras que disponen de un sofisticado sistema para facilitar las cosas: la barandilla. La barandilla es una guía que baja de manera paralela a la escalera, a no sé qué usted esté subiendo, entonces la barandilla también sube. En todo caso, agarre firmemente la barandilla y vaya deslizando la mano a la par que usted. No vaya a bajarla más rápido o terminará siendo uno de esos catadores de caldos y purés.

Si ha seguido usted correctamente los pasos de esta guía, debería haber llegado al suelo, que viene a ser una superficie horizontal, que no plana. Salga de la escalera colocando ambos pies juntos. Compruebe que no le queda ningun escalón por bajar y ¡listo! Ha aprendido usted a bajar una escalera, ya puede continuar con los quehaceres de su vida cotidiana.


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